EL CONFINAMIENTO SOCIAL FORZADO PONE EN RIESGO LA INTEGRIDAD DE LOS MÁS VULNERABLES: MARÍA ELENA MARTÍNEZ JIMÉNEZ
MARÍA ELENA MARTÍNEZ JIMÉNEZ
Secretaria Académica y Docente de TC de la FTS- UJED
Por: Guadalupe HERRERA ALVARADO
Nos ha tocado formar parte de la historia ante una problemática de emergencia sanitaria mundial que nos involucra a todas y todos, sin embargo, la realidad nos revela que aunque estamos enfrentando una misma situación cada quien la vive de manera diferente, la diferencia radica en el rol que se desempeña frente a la familia y la sociedad por la condición de género, edad, condición económica, social, laboral, educativa y cultural, del acceso a las tecnologías de la información y medios de comunicación, ubicación geográfica, etc. De acuerdo a la condición de mundo y vida el grado de vulnerabilidad de las personas cambia, por ello para las mujeres, niñas y niños el confinamiento social forzado a puesto en riesgo su integridad, provocado un gran aumento en la violencia que se vive al interior de los hogares, durante este periodo en Durango se habla de un aumento del 58 % de violencia según los datos que registran las instituciones que atienden situaciones de violencia, sin considerar todos aquellos casos que nos son denunciados y del que existe un sub registro, lo cual nos indica que la situación de violencia es aún grave de lo que se tiene registro.
¿Cómo está impactando el Covid-19 directamente en las niñas, los niños y las mujeres?
Ante el riesgo del COVID-19 las Autoridades de Salud han decretado en el caso de México la Jornada Nacional de Sana Distancia, que involucra el aislamiento social, mismo que ha implicado el cierre de las instituciones educativas de todos los niveles, espacios públicos, recreativos, deportivos, laborales, comerciales, de servicios e industriales, etc., haciendo un llamado a través de la campaña; “Quédate en Casa”. Estas medidas federales y estatales de “Quédate en tu Casa”, está significando un gran reto para todas las familias, principalmente para las mujeres, niñas y niños, en principio porque los espacios de las viviendas no son lo suficientemente amplios para la convivencia de 24 horas al día, por otro lado las actividades escolares se trasladaron a la casa para trabajo en línea, mismo que requiere de la supervisión y el apoyo de un adulto que en la mayoría de los casos es la madre la responsable de ello, aunado a que la madre que trabaja fuera del hogar, ahora está trabajando aún más en su propia casa, es decir para la mujer y madre este aislamiento ha implicado además de cuidar a los hij@s, supervisar y enviar tareas, organizar horarios, el aseo permanente de la casa, preparar comida, lavar ropa, organizar actividades recreativas para la familia, cumplir con su propio trabajo, además de atender al esposo que también está en cuarentena, esto es en el mejor de los casos, sin considerar el número de hijos por familia, la edad de los hijos que obviamente son de diferentes generaciones y están en diferentes grados escolares, con solo un equipo de cómputo para todos o incluso sin este, con o sin internet, con una sola televisión para tomar clase en los diferentes canales de TV habilitados para ello, con padres poco capacitados para apoyar las tareas escolares en línea, sin considerar que en muchas de las familias la situación es cada día más difícil porque la situación laboral o comercial se ha paralizado, la pérdida del empleo, la pérdida de ingresos económicos, el estrés, el encierro, el hambre y la falta de recursos emocionales para salir adelante aunado a una cultura de violencia, provoca en la mayorías de los casos que las mujeres, niñas y niños estén expuestos ante sus propios agresores padres o parejas, una vez que exigen se cubran sus necesidades básicas. Situación que se agrava aún más cuando hablamos de que las familias mexicanas son familias extensas donde generalmente vive un adulto mayor, algún otro familiar y hay problemas de adicciones generalmente relacionadas con el alcohol. Ante todo ello es la mujer a quien le toca mediar, administrar y hacer frente a cada una de las problemáticas que se presente en su familia.
¿Qué consecuencias psicológicas provoca el aislamiento social en las personas?
Ante la situación extraordinaria que se vive el aislamiento social forzoso de entrada contrajo miedo, angustia, desesperación, incertidumbre, insomnio, estrés depresión, e incluso algunos brotes psicológicos que anteriormente no se presentaban y que a raíz del encierro y el reencuentro consigo mismo, las personas no saben qué hacer, ya que comúnmente al tener una vida aparentemente normal con actividades diarias y una rutina establecida hay poco tiempo para contactar con tu propio yo o con tu propia realidad, al terminarse esto, al no existir el otro, o los otros, se tiene que convivir con tus propios miedos, o metafóricamente hablando tus propios demonios. Depende de los recursos personales que cada individuo, persona o familia tenga para salir adelante.
¿Qué riesgos enfrentan las familias después de un aislamiento social de casi tres meses?
La dinámica de las familia cambio, con la convivencia diaria de las diferentes generaciones con diferentes intereses , el encierro, la falta de infraestructura básica para el trabajo en línea desde casa, cumplir con las actividades escolares en tiempo y forma, la carga de trabajo para la madre que además de esposa y responsable del hogar está asumiendo el rol de maestra, provocando que las mujeres se puedan sentir rebasadas y saturadas, poniéndose en riesgo la integridad física y psicológica de niñas y niños que en este caso pueden estar siendo agredidos por sus propias madres al interior de sus hogares. Lo cual nos lleva a repensar si realmente el quedarse en casa es un lugar seguro para las mujeres, las niñas y los niños.
¿Cómo pueden las mujeres enfrentar el aislamiento sin caer en la violencia?
Hipotéticamente hablando, se requiere de mujeres que tengan los recursos emocionales necesarios para hacerle frente al aislamiento al que sean sometidas ellas y sus familias, con sus necesidades básicas cubiertas, con ingreso seguro, con responsabilidades compartidas con sus parejas, con habilidades para organizar y administrar tiempos, espacios, recursos y la participación de todos y todas en las actividades del hogar, estableciendo acuerdos y normas de convivencia pacífica, donde se incluyan las responsabilidades de cada uno de los miembros de la familia y las sanciones en caso de incumplimiento, obviamente, es algo hipotético, porque estamos hablando de las mujeres y sus familias que no tienen las condiciones óptimas para vivir un confinamiento como se está viviendo a nivel mundial, de ahí que los índices de violencia se hayan incrementado y donde las mujeres no están exentas de ser las agresoras.
¿De qué manera puede el hombre poner en práctica la tolerancia y aprender a convivir con la familia en el aislamiento?
La situación que nos está tocando vivir es de aprendizaje para todos, históricamente al hombre se le ha asignado el rol de proveedor, el que esta fuera de la casa todo el día por su trabajo, ante el confinamiento es al hombre o al padre de familia al que le está resultando más difícil mantenerse dentro de casa, los miembros de la familia no están acostumbrados a verlo en casa todo el día, de acurdo a su carácter, es el quien en conjunto con su pareja deben establecer acuerdos para distribuir las actividades de la casa, las tareas con los hijos y las normas de sana convivencia, sin embargo nos enfrentamos a padres de familia que se ven obligados a resguardarse sin tener las condiciones optimar para ello, ocasionado estrés y repercutiendo en un incremento en los índices de violencia poniendo en riesgo a las mujeres, las niñas y los niños.
El CoVid-19 ha provocado el cierre de empresas sobre todo afecta a las personas que se dedican al comercio ambulatorio como único ingreso diario para cubrir las necesidades básicas de la familia, en ausencia de este los padres de familia caen en la desesperación y la intolerancia con un alto porcentaje de incrementar la violencia intrafamiliar ¿cómo se puede ayudar a contener esa violencia y que los más vulnerables no se vean afectados?
Al igual que se han difundido las campañas de quédate en case es necesario difundir una campaña de No Violencia en las familias ante los efectos del COVID – 19, invitando a los padres a guardar la calma y la paciencia para evitar reaccionar violentamente en frente o en contra de los miembros de la familia.
¿Después de concluir el aislamiento social que tipo de sociedad vamos a tener?
Después de esta experiencia, obviamente tenemos que recuperar los aprendizajes que esta nos deja, el aislamiento nos invita a interiorizar en nosotros mismos, a reflexionar sobre nuestro ser y quehacer en lo personal, en lo familiar, en lo laboral, difícilmente se volverá a la normalidad, debemos cuidar–nos mas a todo lo que nos rodea, personas, medio ambiente, recursos naturales, la economía, el trabajo, valorar lo que tenemos, tener más empatía por el otro o los otros, ser más sensibles o poner más atención con lo que sucede a nuestro alrededor, sin duda ya nada podrá ser lo mismo, debemos aprender a cuidar-nos mucho más y a hacer las cosas de manera diferente.
¿De qué manera el Estado debe de prepararse para dar atención psicológica a las personas después del confinamiento?
Es al estado al que le va a tocar hacer frente a los efectos que deja la emergencia sanitaria del Covid-19, dentro de los cuales entre otros habrá que darle importancia a la atención psicológica que seguramente la población más vulnerable requerirá después del confinamiento, de ahí que se habrá que desprender algunos programas atención terapéutica y psicológica, de autoayuda para mujeres, niñas y niños después de la pandemia, acción que sin duda permitirá que se visibilicen a los profesionales del Trabajo Social, la Psicología y la Terapia Familiar.

