ANTE EL CoVid-19, ES NECESARIO HABLAR DE LOS DAÑOS FÍSICOS, MENTALES O SOCIALES DE LA POBLACIÓN.

Guadalupe HERRERA ALVARADO

Agradezco al Dr. Arturo Barraza Macías, haber aceptado compartir con nuestras lectoras y lectores sus conocimientos y experiencias sobre el comportamiento humano, desde el punto de vista psicológico que está viviendo la población en estos momentos de crisis, a causa de la pandemia que aqueja al mundo.

Él es Doctor en Ciencias de la Educación, Profesor Investigador adscrito a la Universidad Pedagógica de Durango, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel 1), Miembro de la Red Durango de Investigadores Educativos y Coordinador Editorial de la Revista de Estudios Clínicos e Investigación Psicológica, entre otros cargos que ha desempeñado a lo largo de su trayectoria académica.

El Doctor Barraza, se ha distinguido en el área editorial por la producción de varios libros relacionados el estrés laboral y la psicología humana. Entre ellos podemos citar “El estrés laboral en docentes de educación preescolar”, “Estresores organizacionales, estrategias de afrontamiento y apoyo social en docentes de educación primaria, e “Investigaciones sobre la salud mental, por citar sólo algunos de ellos.

Ha escrito varios artículos como “El apoyo socioescolar percibido y su relación con el estrés académico en estudiantes de licenciatura”, “Autoeficacia académica y estrés”, “Síndrome de Burnout en alumnos de doctorado en educación de la ciudad de Durango (Enseñanza e Investigación en Psicología), “Síndrome de Burnout en estudiantes de dos facultades de medicina” y otros que tiene que ver con el estrés laboral y académico.

A continuación, les compartimos la siguiente entrevista, esperando que sea de ayuda para superar las dificultades que estamos viviendo como familia, como personas, como seres humanos, ante el desconocimiento de cómo sobrellevar una pandemia que simplemente llegó a nuestras vidas.

¿Qué efectos tiene el aislamiento en la salud mental de la población?

 

El ser humano es por naturaleza un individuo gregario; lo normal para él no es el aislamiento, sino la participación en situaciones y espacios de interacción social.  Sin embargo ¿qué pasa si de repente el ser humano es confinado en su casa y deja de participar en esas situaciones y espacios de socialización? La respuesta es clara: su mundo social se ve reducido drásticamente; su libertad de desplazamiento y de acción, inherentes a su participación social, también se ven afectados. Ante esta reducción de su realidad social, el ser humano tiene dos opciones básicas: resistirse o resignarse.  Para el tema que estamos discutiendo no importa cuál opción se elija, ambas tienen consecuencias negativas en la salud física y mental.

En un prolongado aislamiento es normal que surja el estrés, la ansiedad, la angustia, la desesperación, la rumiación, la depresión, la desesperanza, la paranoia o algún otro trastorno. Sin embargo, es necesario aclarar que todos estos trastornos mentales suelen presentarse en formas episódicas o en crisis momentáneas y con una mayor o menor intensidad.

La recurrencia de estas crisis o episodios, o su permanencia prolongada, pueden afectar  a corto plazo la salud física de las personas y a mediano plazo su integración social.

 

Desde su punto de vista profesional ¿cómo se ha comportado la población de Durango ante el confinamiento?

 

Quisiera decir que bien, pero estaría mintiendo. En lo general fuimos de los estados de la república con mayor movilización en pleno confinamiento. En mi estudio, realizado sobre el estrés de pandemia, pude comparar varios estados de la república con relación a las medidas que adoptaban, y que sugería la Secretaria de Salud, como una forma de afrontar su estrés, y Durango no salió entre los más altos, de hecho, quedamos en el noveno lugar de 17 estados comparados.

En lo particular creo que hubo sectores de la población que no acataron cabalmente las disposiciones de la Secretaría de Salud; en mi estudio pude constatar que las mujeres, las personas con mayor edad y con un nivel de estudios más alto, eran los que seguían de mejor manera las recomendaciones de la Secretaría de Salud. En ese sentido, hace falta que las autoridades desplieguen una estrategia de sensibilización orientada principalmente hacia los hombres, los jóvenes y las personas con menor nivel educativo.

A estos sectores de la población se les necesita convencer  para que actúen de mejor manera pensando en el posible desconfinamiento gradual y en nuestra inserción en la nueva normalidad. Si queremos aplanar la curva de casos de contagios y decesos no los podemos dejar que sigan haciendo lo mismo que en esta primera etapa de la pandemia.

 

¿Qué consecuencias  psicológicas ha generado en la población el asilamiento por el COVID 19?

 

El asilamiento puede provocar consecuencias psicológicas en el ser humano, tanto en su aspecto cognitivo, como emocional. La aparición episódica de los trastornos mentales que  mencionaba en la respuesta a la primera pregunta es un claro ejemplo. Pero más allá de esto me gustaría mencionar un problema  que considero central y que a la larga tendría consecuencia en el ámbito social, me refiero a la disminución o alteración de la descentración cognitiva.

El ser humano durante su infancia, y parte de su adolescencia, desarrolla la capacidad  de centrarse o descentrarse cognitivamente, lo que le permite cambiar su foco de atención de manera recurrente y por ende la perspectiva desde la que ve una situación. El desarrollo de esta capacidad permite al ser humano su adaptación social, los que fallan llegan a  desarrollar personalidades narcisistas o sociópatas.

Si el asilamiento se prolonga, y las familias no atienden adecuadamente la salud mental de sus integrantes, este fenómeno puede presentarse y generar actitudes de intolerancia, exclusión y agresividad hacia el otro, esto es, las habilidades sociales del ser humano se verían comprometidas.

 

El confinamiento nos obliga a convivir 24 por 7 con nuestra familia, ¿qué estrategias aconseja para lograr con éxito el confinamiento social?

 

Es loable que haya habido familias que quisieron enfrentar esta situación buscando realizar actividades en familia. La idea inicial puede ser buena pero no suficiente. Lo ideal es tratar de seguir teniendo nuestra rutina diaria, pre-pandemia, en la medida de lo posible.

Si lo normal era que nos viéramos a la hora de consumir nuestros alimentos o al ver televisión en la tarde o noche eso es lo que hay que seguir haciendo. No podemos cambiar todo de golpe y esperar que todo el día permanezcamos  juntos.  Así como se necesita el contacto con otros se necesitan los espacios de privacidad.

A esto agregaría una situación. En el caso de los más jóvenes o en los niños, los padres tienen la obligación de estar monitoreando sus comportamientos. Necesitan estar atentos, si empiezan a ver cambios en sus comportamientos habituales  es necesario hablar con ellos, generar la confianza para que puedan hablar con nosotros. Si el aislamiento empieza a afectarles se pueden buscar estrategias que les ayuden a sobrellevar el asilamiento sin consecuencias demasiado fuertes para su estructura mental.

Afortunadamente los diferentes medios, incluyendo el YouTube que es bastante socorrido por los jóvenes, nos ofrecen estrategias de relajación, de meditación, de visualización, de posturas de yoga, de música relajante, etc., que pueden auxiliarnos a estar mejor.

Nada más una observación al respecto, como somos tan diversos, lo que le funcione a uno no necesariamente le funciona al otro, por lo que hay que buscar lo que realmente ayuda a cada persona, y esto no se logra más que por ensayo y error.

Por último, agregaría que hay que hacer uso de los medios que nos ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación para contactar y estar cerca de nuestras familias y amigos que no se encuentran físicamente  cerca de nosotros. Una charla en las salas de Facebook o utilizar Google Meet, Zoom o las video llamadas de WhatsApp pueden ser también de gran ayuda.

 

El aislamiento social ha provocado cambios en las personas, ya teníamos una rutina de vida establecida “¿el Estado está preparado para enfrentar los efectos post COVID 19?” Me refiero a los problemas mentales que pudieran surgir en la población.

La respuesta es un contundente no. Antes de la pandemia del COVID 19 el Estado Mexicano había desmantelado casi por completo el sistema de salud. Lo estaba dejando morir de inanición. Si esto ocurría con los servicios orientados  a la salud física, que podríamos decir de la casi nula presencia de los servicios orientados a la salud mental.

Sin embargo, no todo está perdido. El Estado Mexicano tiene en sus diferentes instituciones una gran masa crítica de profesionales de la salud mental que pueden apoyar una estrategia global, solo falta quien los oriente y encabece ese esfuerzo, y es aquí donde volvemos a entrar en problemas.

Socialmente solo se habla del daño a la economía, de la pérdida de negocios o empresas, pero casi nadie habla de los daños físicos, mentales o sociales de la población. El problema de no hablar de eso es que no se convierte en un tema que pueda entrar a la agenda de gobierno y si no puede entrar a la agenda no va a tener la atención de las autoridades y si no tiene la atención de las autoridades ¿quién va a encabezar, planear y organizar una estrategia global de apoyo a la salud mental de las personas?

Tal vez soy muy pesimista, pero es lo que creo. Lo que nos puede ayudar es que haya esfuerzos de la sociedad civil que tomen esta bandera y tomen cartas en el asunto.

 

¿Cómo será el proceso de adaptación de la población a la nueva normalidad?

 

Creo que la adaptación a la nueva normalidad va a ser lenta y con dificultades. La gente tiene en su memoria la Gripe H1 N1 y consideran que en este caso va a ser igual, por lo que no se están preparando para este nuevo escenario donde todo apunta que este virus llegó para quedarse y que nuestra normalidad ya no va a ser la misma.

En eso radica el principal problema que tenemos ¿cómo hacerle entender a la gente que vamos a entrar a una nueva normalidad y que ésta  se va a quedar por bastante tiempo, según apuntan los especialistas, sin generar en ellos el miedo o el estrés que afecte de manera sustantiva su salud mental?

A este respecto recordemos que ha habido muchas quejas de amplios sectores de la sociedad que han cuestionado la forma en que se socializó la información sobre la pandemia y las medidas que se tomaron, ya que las consideraron desproporcionadas, lo que llegó a generar bastante estrés y miedo en las personas.

Ante  esto recordemos que ante el estrés hay dos posibles reacciones, luchar o huir, y amplios sectores de la población han decidido huir al negar su existencia.

En la medida que las personas entiendan que esta es una nueva normalidad y se  adapten a ella evitaremos no solamente más contagios y defunciones, sino también más daños a la salud mental de las personas.

 

E-mail: praxisredie2@gmail.com