Mi abuela fui mi inspiración: Patricia Camacho Chavira.

Mi abuela fui mi inspiración: Patricia Camacho Chavira.

Mi tía la maestra Guadalupe Camacho: Mi maestra de toda la vida.

Por: Guadalupe HERRERA ALVARADO

En este mes de septiembre, platiqué con una gran mujer, orgullosa de sus raíces mexicanas, de sus antepasados y de su vocación de educar, Patricia Camacho Chavira. Actualmente es directora de una de las escuelas primarias más prestigiadas del Estado, la Escuela Primaria Anexa a la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Durango, sus antecesoras, le han dejado la gran responsabilidad de llevar adelante este centro educativo, con honestidad, disciplina y corazón, valores que lo han distinguido a lo largo del camino.

Patricia Camacho Chavira, una mujer que representa todos los roles de la mujer posmoderna orgullosamente mexicana, duranguense, con la vocación inscrita en sus genes de enseñar, lo ha profesionalizado a lo largo de 38 años de servicio ininterrumpidos; es hija de unos extraordinarios seres humanos y desde luego madre, esposa, hermana de tres excelentes compañeros que la vida le regaló, tía, prima, sobrina, y todos aquellos lazos que da la bella consanguinidad de la familia mexicana. Su vida la ha  direccionado hacia el amor incondicional y de esta manera ha encontrado las diversas orientaciones, que la brújula de los encuentros especiales ha signado su vida, que ha sido intentar con toda su fuerza vivir plena y gozosamente, la mayoría de las veces lo ha conseguido.

 

Paty, educar es una gran responsabilidad ¿Cómo nació en ti el amor por la educación?

Es cierto, educar es una vocación de servicio que se profesionaliza para hacerlo con responsabilidad, eso me decía mi abuela Josefina quien era maestra de primaria, ella fue mi inspiración. Era mágico acompañarla a su escuela, admiraba su forma de tratar a los niños, como la respetaban y querían. Trabajaba en la Escuela Revolución en  turno vespertino y por la noche, en la Escuela Nocturna Anexa a la Normal. Una entregada maestra de tiempo completo. A la par yo cursaba el preescolar en la Anexa, y mi maestra era mi tía Guadalupe Camacho -lo fue hasta el final de su vida-, me sentía muy orgullosa de ellas; eran muy creativas, en casa les ayudábamos a recortar el material que les daban a sus alumnos, y a hacer las manualidades que les regalarían  en navidad, el día del niño o rescatando los trabajos manuales del día de la madre. Cuando me encomendó mi Chofi -así le decíamos sus nietos- revisar unos exámenes fue la mayor satisfacción, – ¡confía en mí! recuerdo que lo hice con mucho cuidado.

Mi abuela falleció cuando yo había cumplido 10 años de servicio y Lupita  siguió a mi lado,  asesorándome con su experiencia , reparando costuras de mis alumnos, recortando materiales, cuidando de mis hijos para que yo pudiera cumplir mis compromisos ya como directora, hasta hace un año una gran pérdida pues era la mamá de todos, fue una maestra muy querida en su Jardín de niños Anexo a la ByCENED, donde trabajó 40 años, y aquí podría seguir contándote tantas vivencias a su lado, que hicieron que sin dudarlo, entrara a la Escuela Normal donde llevé a cabo mi preparación profesional y es ahí donde incidieron en mi carrera profesional excelentes maestros, algunos ya fallecieron otros siguen dándome hermosas lecciones. Mi admiración y respeto para cada uno de ellos. También en esta noble institución que llevo tatuada en mi corazón, estudié la Licenciatura en Educación Primaria, en el Sistema Semiescolarizado que la Escuela Normal ideó para actualizar a los maestros normalistas de las escuelas anexas.

Platícanos un poco sobre tus inicios y tu experiencia como docente frente a grupo.

Realicé mis prácticas profesionales en la Escuela Anexa y cuando me gradué, inicié como interina en el año de 1983, me asignaron el grupo 1° con 56 alumnos, fue muy emocionante  conocer a mis primeros alumnos y los segundos y a 27 generaciones de 1° una de 3° y una de 5°, esa parte de esperar cada año a mis alumnos la comparo con un embarazo, esperas meses conocer a tu bebé, ¿cómo será? ¿será niño o niña? preparas su habitación, así cada ciclo escolar al estar decorando mi salón para recibir a mis nuevos alumnos me preguntaba: ¿cuántos serán? ¿cómo vendrán? y ya que los tienes, como toda mamá, mientras conoces a tu hijo y te organizas la sufres, pero poco a poco te enamoras de ellos y vas conociendo a cada uno, lo que sienten, lo que necesitan, cuando escriben sus primeras palabras, un “Te ciero mucho maeta” y los escuchas leer es una gran satisfacción y cuando todo está aparentemente en calma, tienes todo controlado vienen las tristes despedidas,  ¡este año no lloraré! cada año me prometía (nunca lo logré). Y a volver a empezar con la misma ilusión.

En los 29 años que estuve frente a grupo, vi la transformación de la actitud de los padres de familia y llegué a tener alumnos hijos de mis alumnos. Aquí es donde tuvimos que hacer algunos cambios en nuestra forma de trabajar adaptándonos las maestras tradicionalistas a las nuevas generaciones, no fue nada fácil, sin embargo, logramos ponernos de acuerdo y hacer grandes equipos, pues trabajamos con alguien que amamos en común. El volver a mi escuela como maestra me dio la oportunidad de ser compañera de trabajo de mi tía Guadalupe y de dos de mis maestras, eso me comprometió a ser mejor en mi desempeño docente. Me siento muy orgullosa de ver a mis  exalumnos y exalumnas convertidos en gente de bien, doctores, abogados, enfermeros, maestros, comerciantes, administradores con el sello Anexa tatuado en su corazón.

¿Cómo llegaste a ser una líder en esta escuela al frente de la dirección?

Lo dividiría en dos aspectos: El primero, es porque asumí el cargo sin buscarlo, se suscitaron situaciones y circunstancias inesperadas, así se dio el nombramiento como directora, antes había sido subdirectora y luego encargada de la dirección. Este es el antecedente histórico.

El liderazgo, pienso y siento obtenerlo gracias a la confianza y apoyo de mis maestros. Respeto su autoridad ante sus niños y padres de familia, les doy autonomía, les doy libertad creativa y sobre todo creo en ellos, sé que son excelentes maestros y mejores personas. Trabajo duro, trato de ser de las primeras en llegar y la última en retirarse. El liderazgo, incluye ser resolutiva ante los problemas y procurar ser eficiente. Respeto mucho a los padres de familia, son mis aliados ya que compartimos un interés común el aprendizaje y la formación de los niños, juntos hemos logrado en la mayoría de los casos ponernos de acuerdo para  lograr ese objetivo. Amo lo que hago y hago lo que amo.

La convivencia con el personal académico, los alumnos y los padres de familia es un punto central para el buen funcionamiento del plantel ¿Cómo le haces para mantener el equilibrio entre este trinomio?

Es un trinomio complejo y que cotidianamente está en movimiento. Es un triángulo dinámico que suscita orden, disciplina, respeto, trabajo y mucho amor. Además del personal de intendencia y velador. Es arduo el trabajo casi de tiempo completo, pero, me apasiona.

Actualmente las mujeres buscan su desarrollo personal y profesional, en tu caso, además de dirigir un centro educativo, también eres madre de familia y esposa ¿Cómo te organizas para cumplir con todas estas responsabilidades?

No es fácil, hay un libro que se llama “Madres Invisibles, Mujeres Visibles” de la psicoanalista argentina Laura Gutman, me ha servido leerlo y ponerlo en práctica. El rol de mamá es el más demandante que puede haber, y más si quieres ser mamá de diez. La exigencia y el compromiso con la dirección de una primaria tan “sui generis” son casi de 26 horas diarias. Tener una familia y un esposo lleva mi vida casi a la locura jajaajajaja, afortunadamente, mis hijos son inteligentes y cooperan, y mi esposo me apoya al cien. En realidad, es complicado, pero se puede cuando prevalece el amor a la vida y a los demás.

Quiero decirte, que también soy hija, me doy el tempo de convivir con mi madre, es una mujer de Dios y eso la hace sabia, ella sabe ponerme en mi lugar, tiene una actitud admirable, es noble, sabe disfrutar la vida como nadie, de ella, aprendí que a pesar de las adversidades se puede sonreír, ir a  casa de mis padres  es estar en puerto seguro y aunque mi padre ya falleció está su esencia. La Familia es importante. Se puede todo. Queriendo, se puede, y haciéndolo con amor se disfruta y alegra el corazón: la mejor medicina que puede haber. El filósofo Spinoza lo expresa así: La mayor de las alegrías es amar estando alegre.

¿Cómo ha sido tu experiencia como madre?

El ser maestra, te despierta el instinto maternal, así que mis planes era ser mamá  de cuatro hijos seguidos en cuanto fuera posible, ¿por qué cuatro? esos somos en mi familia y tuvimos la infancia más feliz y deseaba repetir el patrón. A mis 28 años nació mi primera hija Alin, con un cromosoma extra lo que detuvo mis planes. Entre terapias, operaciones oculares, escuela, un divorcio pasaron 10 años, me volví a casar y a vivir otra aventura, una nueva oportunidad y nació una pequeña con unos ojos hermosos, Patricia que vino a curar una herida abierta entonces retomé mis planes y viene al año siguiente el príncipe azul José Ramón. He disfrutado mucho cada etapa de su vida. Mis hijos son mi motivación espero que cuando crezcan puedan decir que fueron felices con sus padres.

Como madre has convivido con una hija maravillosa, comparte con nosotros tu experiencia al lado de Alin.

Cuando nació Alin, me informan que tenía Síndrome de Down, me quedé en shock ¡imagínate! me pregunté ¿por qué a mí? me hacía a la vez la pregunta  y ¿por qué no a mí? ¿de qué privilegios gozo, para que a mí no me toque esta niña especial y a otras madres sí? Una semana después de nacer, nos dimos cuenta de que algo tenía en sus ojos, el médico diagnosticó cataratas, después de varias operaciones y con la ayuda de lentes intraoculares, Alin pudo ver hasta los 8 años de edad, vinieron dos trasplantes de córnea que le devolvieron la vista un 30%, unos años después perdió la vista por completo; ¿pero sabes? ella ve con el corazón.

¿Qué tengo que aprender de esta niña me preguntaba cuando nació? no sabes  las lecciones que me da cada día, Alin es una gran maestra, que ama de manera incondicional, sin esperar nada a cambio. Es una niña feliz muy orgullosa de sus padres y de su familia.  No ha sido  fácil, ahora que te lo estoy contando me queda claro que el amor todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta (1ª de Corintios 13). Alin tiene ya 27 años, estuvo integrada en el Colegio Sor Juana Inés de la Cruz, desde preescolar hasta prepa, luego en la Licenciatura de Educación Especial en la ByCENED, actualmente asiste al Centro de Estudios para Invidentes de Durango. Sé que aún nos quedan pruebas que superar, pero Dios me ha rodeado de ángeles y jamás  ha soltado mi mano.

¿Estás satisfecha con el trabajo realizado en la Escuela Anexa a la Normal?

¡Muy satisfecha!

Late fuerte en  mi corazón ser maestra de firmes convicciones, pero flexible a la siempre tierna mirada de un niño que quiere aprender. Estoy comprometida con ser y hacer educación con mi vida y mis aptitudes.

A la vez no estoy satisfecha, porque tú sabes que hay mucho por hacer aún, siempre hay cosas y proyectos por realizar en la vida y más en la Educación.  Claro que me gustaría seguir haciendo cosas por mi muy querida Anexa. Eso es la vida, tener proyectos y seguir soñando. Te mentiría si te dijera que todo ha sido perfecto, he tenido fallas, he vivido momentos muy difíciles donde hubiera querido claudicar, sin embargo, he levantado la cara, secar mis lágrimas, respirar profundo, encomendarme a mi Dios y seguir adelante. Me adhiero a la idea de Samuel Beckett que dice “Hay que fallar Mejor” prueba otra vez, falla otra vez, falla mejor.

 

¿Cómo Maestra qué te llevas? ¿Qué te queda en tu corazón?

Me llevo y me queda en mi mente y en mis sentimientos el haber construido una  educación en cada alumno, porque se trata de educar a la creación divina del universo, se trata de moldear, guiar y formar a seres humanos con valores éticos, morales y civiles. Me queda la alegría de tener la vocación formadora siendo valiente y afrontando retos difíciles, y lo seguiré haciendo como directora, hasta que llegue el momento de jubilarme siempre firme, fuerte y feliz

En mi corazón cada niño Anexa, padres de familia que se convierten en  amigos, mis compañeros maestros que se vuelven mis hermanos.

 

SERÉ MAESTRA TODA MI VIDA, PORQUE EN MI CORAZÓN LATE

EL DE UN NIÑO ETERNAMENTE.